Javier Rodríguez: “La difusión de nuevas tecnologías requiere de evaluación, validación y acompañamiento. Y ahí también está el sector público.”

La Provincia

Javier Rodríguez: “La difusión de nuevas tecnologías requiere de evaluación, validación y acompañamiento. Y ahí también está el sector público.”

En el marco de ENBIO 2026, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense anunció la habilitación de cursos para pilotos de drones aplicadores y enmarcó la medida en los desafíos de la adopción de nuevas tecnologías y la necesidad de producir con más herramientas, respaldo científico y criterios de sustentabilidad.

El Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires formalizó la habilitación de cursos específicos para pilotos de drones destinados a la aplicación de agroquímicos, mediante una resolución que actualiza el marco normativo vigente y reconoce el avance tecnológico en el sector agropecuario.

El anuncio fue realizado este miércoles por el ministro Javier Rodríguez durante su participación en ENBIO 2026, donde encabezó la apertura del encuentro. Por la mañana dio inicio al curso de aplicadores realizado en la Sociedad Rural de Junín. La decisión se inscribe en una agenda más amplia de incorporación de tecnologías, capacitación y validación técnica para mejorar la productividad con criterios de sustentabilidad.

La medida modifica las resoluciones 46/16 y 115/16 del entonces Ministerio de Agroindustria e incorpora una nueva categoría de carnet habilitante para operarios que realicen aplicaciones mediante Aeronaves Pilotadas a Distancia (RPA). De este modo, la Provincia integra formalmente esta tecnología a las tareas de aplicación, bajo criterios de capacitación, fiscalización y control sanitario.

Durante su exposición, Javier Rodríguez enmarcó la iniciativa en los desafíos estructurales que enfrenta la producción agropecuaria. “Hoy uno de los principales problemas tiene que ver con el estrés ambiental: sequía, temperaturas extremas, compactación de suelos, el uso adecuado del agua. Todo eso afecta de manera sostenida la productividad y, por lo tanto, los rindes. Y cuando hablamos de rindes, hablamos directamente de rentabilidad”, sostuvo.

En ese sentido, advirtió que “estos factores pueden reducir hasta casi un 50 % el potencial productivo”, un dato que, remarcó, “alcanza por sí solo para dimensionar la importancia del tema que estamos discutiendo”.

Javier Rodríguez subrayó que la incorporación de nuevas tecnologías debe apoyarse en conocimiento científico y validación técnica. “El problema existe y debe ser abordado con conocimiento científico y tecnológico. A partir de ahí, pensar cómo generar soluciones concretas”, afirmó. En esa línea, agregó: “La difusión de nuevas tecnologías requiere de evaluación, validación y acompañamiento. Y ahí también está el sector público”. En ese marco, destacó el crecimiento de los insumos biológicos como parte de un enfoque productivo más amplio: “No se trata de reemplazar ni de ir en contra de nada, sino de sumar alternativas productivas, de producir mejor y con más herramientas disponibles”.

Al referirse específicamente a los drones, el ministro señaló que su uso requiere reglas claras y formación adecuada. “Avanzamos con una resolución que establece requisitos y capacitaciones para operadores de drones en aplicaciones. Para nosotros es fundamental que haya formación y validación técnica, porque eso también fortalece la adopción tecnológica”, explicó.

La resolución establece además la actualización de los contenidos mínimos que deberán contemplar los cursos de formación, con eje en la protección de la salud humana, el cuidado del ambiente y el uso racional de los productos agroquímicos. En línea con la Ley 10.699, el objetivo es fortalecer prácticas responsables y garantizar estándares adecuados en todas las modalidades de aplicación.

Otro punto central de la resolución es la aprobación de un protocolo para la homologación de contenidos curriculares, que permitirá reconocer trayectos formativos dictados por instituciones terciarias y universitarias. Esta articulación busca ampliar la oferta de capacitación y consolidar una estrategia integral de formación técnica para los operarios del sector.

Finalmente, Javier Rodríguez vinculó estas políticas con una demanda social creciente sobre cómo se producen los alimentos. “La sociedad se pregunta cómo producimos, y muchas de estas herramientas aportan información científico-tecnológica que permite responder a esa demanda. El desafío es producir de manera sustentable, mejorar la competitividad y adoptar las mejores herramientas disponibles, con respaldo técnico y social”.

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