Javier Milei busca inyectar pesos para reavivar el deprimido consumo

Política & Economía

Javier Milei busca inyectar pesos para reavivar el deprimido consumo

El programa económico del Gobierno muestra señales de agotamiento. Inflación en aumento, consumo por el piso, licuación de salarios, desempleo y precarización laboral en alza, condimentos de una recesión cada vez más profunda.

Con 10 meses consecutivos de inflación en alza, el relato de la supuesta desinflación del presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, se volvió inviable. De hecho, en las últimas semanas, acorralado por la evidencia de la realidad, Milei y Caputo tuvieron que admitir que la inflación sigue siendo alta y que ahora, lejos de augurar su eliminación completa y total en agosto próximo, apuntan a hacerlo sobre el final del mandato.

A la inflación se suma la profunda recesión en que entró la economía argentina merced del feroz ajuste libertario que provocó la licuación de salarios, el aumento del desempleo y una cada vez mayor precarización laboral. A la par la decisión del gobierno de Milei de aplicar tarifazo sobre tarifazo al mismo tiempo que elimina subsidios hizo que las familias se vean obligadas a destinar una mayor porción de sus ingresos al pago de los servicios básicos y dispongan de menos dinero para otros gastos.

Ahora, acorralado por este círculo vicioso que crearon sus política de ajuste, el gobierno libertario salió ahora a intentar devolverle algo de vigor al más que deprimido consumo y a intentar despegar la cotización del dólar del piso de la banda. La contracara posible de esta nueva apuesta: más inflación.

Para ello, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) resolvió avanzar con una baja de 5 puntos en los encajes bancarios que había elevado el año pasado, en la previa de las elecciones legislativas, en un intento por contener la disparada del dólar. La decisión del BCRA es una señal clara para avanzar en el proceso de remonetización que el equipo económico anunció a fines de 2025 y que hasta ahora no se había puesto en marcha. Los pesos emitidos para la compra de dólares fueron luego esterilizados en las licitaciones del Tesoro y también por distintos instrumentos emitidos por el Banco Central.

El fuerte apretón monetario que dispuso el Gobierno el año pasado antes de las Legislativa para controlar al dólar tuvo, como era de esperarse, efectos secundarios. Entre ellos se destacan el alza de la tasa de interés, freno del crédito, aumento de la morosidad y caída del consumo interno.

La baja de 5 puntos en los encajes bancarios dispuesta ahora busca desandar ese camino. Implica liberarle a los bancos unos 2,6 billones de pesos. El anuncio generó un primer impacto, aunque no significativo, en la cotización del dólar. El oficial saltó desde un piso de 1.390 a 1.405 pesos y el contado con liquidación saltó a niveles de 1.450 pesos.

La baja de la tasa de interés podría reactivar un poco el consumo y sentar las bases para convertir el círculo vicioso en que estaba inmerso la economía argentina en uno virtuoso. Sin embargo, ello podría echar por el piso los planes de desinflación del gobierno libertario y con ello la única cucarda, aunque ya abollada, que podían colgarse Milei y Caputo. Minutouno

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