Mientras entidades como el Banco Central de Francia empezaron a repatriar sus reservas de oro, varios países de África empezaron a diversificar sus reservas.
El oro acumula en abril una cotización de 4.600 dólares la onza después de haber trepado a 5.350 dólares en febrero de este año (una cifra récord) y todo gracias a las compras de los bancos centrales de todo el mundo, que buscan resguardar sus reservas ante una escalada de violencia en Medio Oriente.
A diferencia de como ocurrió en otros escenarios de ataques y represalias, las acciones bélicas que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán en febrero -y que devinieron en la pulseada enter Washington y Teherán por el derecho a paso por el estrecho de Ormuz- habrían impulsado la diversificación de las compras por parte de los bancos centrales.
Por ejemplo, el Banco Central de Francia empezó a repatriar su oro y varias entidades financieras homólogas de países de África comenzaron a hacer compras del metal para diversficar sus reservas.
El año clave fue 2025: durante ese período la cotización del oro subió 1.500 dólares la onza y se compraron casi 330 toneladas netas, informó el sitio Ámbito.
Para enero de 2026 los bancos centrales parecían «satisfechos» con sus compras, así que hubo pocas adquisiciones y la cotización fue de 5.350 dólares la onza.
En febrero la cotización del oro cayó a 4.750 dólares, pero la baja duró poco: ese mismo mes trepó a 5.250 dólares por las acciones bélicas de Estados Unidos, Israel e Irán a partir del 28 de febrero.
Eventualmente el precio bajó a 4.500 dólares o menos y la cotización más reciente ronda los 4.600 dólares por onza.
Si se comparan las compras del primer bimestre de 2025 con las del mismo período pero de 2026, en el lapso de un año las compras de oro bajaron un 50%, de 50 a 25 toneladas a nivel global.
Todo esto para decir que vuelan los misiles, que los buques petroleros están detenidos en el estrecho de Ormuz -al menos los de Estados Unidos y cualquier país que se declare listo para unirse a su ofensiva- y que el oro empezó a ser una buena opción para mantener las reservas al día.
Por ejemplo, el Banco Central de Polonia fue el principal comprador de oro en febrero de 2026, con un volumen neto de compras registrado de 20 toneladas, lo que llevó sus reservas de oro a 570 toneladas. Esto representa el 88% de sus reservas totales.
El Banco Central de Uzbekistán compró 8 toneladas de oro en febrero y llegó a 407 toneladas. Pero no se detuvo ahí: este año compró 8 toneladas más.
El Banco Central de Malasia compró dos toneladas de oro en lo que fue su segundo mes con aumento en sus adquisiciones netas del metal.
El Banco Nacional de Chequia 2 toneladas en febrero lo que elevó sus reservas de oro a 75 toneladas, o el 7% de sus reservas totales.
El Banco Popular de China lleva 16 meses consecutivos de compra de oro, y aún con 2.308 toneladas en su poder eso ese tesoro representa el 10% de sus reservas totales.
El Banco Central de Camboya adquirió 1 tonelada de oro en febrero de 2026.
El Banco Central de Uganda encaró en 2024 un programa nacional de compra de oro que entró en efecto en marzo de 2026. El objetivo final es adquirir al menos 100 kilos hasta junio de este año, directo a productores nacionales artesanales, medianos y grandes.
El Banco Central de Kenia ejecutaría un plan similar, como anticipó su titular, Kamau Thugge, un contraste notable con respecto a los países que en vez están vendiendo su oro.
Tal es el caso de Rusia y Turquía, que se desprendieron de 8 y 6 toneladas de oro, respectivamente, en lo que va de 2026. Minutouno
