Un análisis del Ing. Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, sostiene que el aumento de marzo trasladó solo parte del shock petrolero internacional y plantea una pregunta clave: si el precio del crudo bajó, ¿debería reflejarse también en los surtidores?

La discusión sobre el precio de los combustibles en la Argentina no debería centrarse únicamente en si la nafta aumentó cuando subió el petróleo, sino también en si ese comportamiento será simétrico cuando el mercado internacional muestra una baja.
Para Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, “la discusión no debería ser si la nafta subió cuando subió el crudo, sino si ahora bajará cuando el crudo cayó”. Según explica, “hasta el 12 de junio, el surtidor argentino había trasladado solo parcialmente el shock petrolero de marzo”, mientras que “la baja fuerte del WTI aparece recién en los últimos tres días posteriores al corte analítico”.
La caída del WTI se concentra al final del período
El análisis remarca que el momento en que ocurrió la baja del petróleo es determinante para interpretar su posible impacto sobre los precios locales.
En ese sentido, Carnicer sostiene que “el dato central es temporal” y que “la baja relevante del WTI no se distribuye homogéneamente a lo largo de febrero, marzo, abril, mayo y junio”, sino que “se concentra recién en los últimos tres días de negociación posteriores al 12 de junio, cuando el mercado empezó a descontar la posibilidad de un acuerdo y una normalización del flujo petrolero”.
Por ese motivo, considera que “para analizar el traslado a surtidor conviene separar dos momentos: primero, el período hasta el 12 de junio, previo al anuncio; segundo, la baja posterior del crudo y su eventual impacto sobre el precio de la nafta”.
Marzo concentró casi todo el traslado al surtidor
Los datos muestran que entre febrero y marzo el WTI aumentó un 41,7%, mientras que la nafta súper de YPF en la Ciudad de Buenos Aires subió un 24,2%, lo que implica que el precio local trasladó aproximadamente el 58% del incremento porcentual del crudo.
En palabras de Carnicer, “el precio de surtidor trasladó aproximadamente el 58% del aumento porcentual del crudo. Dicho de manera simple: se trasladó algo más de la mitad del shock internacional”.
El especialista agrega que “ese traslado parcial se concentró en marzo” y que “después, el precio de la nafta prácticamente no se movió. En abril se mantuvo estable, en mayo subió poco y al 12 de junio el valor de referencia era apenas superior al de marzo”.
No hubo una relación automática entre el petróleo y la nafta
El informe advierte que una lectura lineal entre la evolución del WTI y el precio en los surtidores no refleja lo ocurrido en los últimos meses.
Según Carnicer, “en abril y mayo el crudo continuó en niveles elevados, pero la nafta no repitió nuevos saltos”, lo que “muestra que el mercado local amortiguó el shock, ya sea por política comercial, márgenes, impuestos, o decisiones de estabilización”.
A partir de ello, plantea que “si el aumento no se trasladó en forma plena cuando el crudo subía, tampoco es automático que la baja se traslade plenamente cuando el crudo cae. Pero sí abre una discusión legítima sobre cuánto margen existe para reducir o, al menos, evitar nuevos aumentos”.
¿Existe margen para que baje la nafta?
El análisis calcula que la caída del WTI desde los US$ 84,88 por barril registrados el 12 de junio hasta alrededor de US$ 76,54 el 17 de junio representa una baja cercana al 9,8%.
Si se aplicara la misma elasticidad observada durante marzo, el precio de la nafta súper tendría un margen teórico de reducción de aproximadamente $117 por litro, hasta ubicarse cerca de los $1.926.
En un escenario de traslado pleno de la baja del crudo, el precio teórico rondaría los $1.842 por litro, con una reducción cercana a $201 respecto del valor vigente, aunque el propio informe aclara que se trata únicamente de una referencia porque el precio final depende de múltiples componentes además del petróleo.
La importancia de la simetría y la transparencia
Para Carnicer, el debate trasciende el análisis técnico y se vincula con el funcionamiento del mercado. “Si el surtidor se ajusta cuando sube el petróleo, el consumidor tiene derecho a esperar algún grado de simetría cuando el petróleo baja. Esa simetría no tiene por qué ser perfecta ni inmediata, pero debería ser explicable”, afirma.
Además, destaca que “en la Argentina, el precio de la nafta funciona como un precio sensible: impacta en costos logísticos, expectativas inflacionarias y percepción pública”. Por eso, sostiene que “cuando el WTI cae en pocos días, la pregunta ya no es si se justificaba el aumento de marzo, sino qué parte de la baja internacional puede llegar al consumidor y en qué plazo”.
Finalmente, resume la conclusión central de su análisis: “Nuestra lectura es que marzo absorbió solo una parte del shock del crudo y que luego la nafta se mantuvo relativamente contenida. Pero también es cierto que la baja reciente del WTI abre una ventana para revisar precios. No necesariamente para una baja plena, pero sí para evaluar una reducción parcial o, como mínimo, para evitar nuevos aumentos mientras el crudo se estabiliza en niveles menores”.
