Sin mediar ningún anuncio oficial previo, el sistema de la red SUBE anuló un alivio económico fundamental para los miles de pasajeros diarios. Quienes utilicen el subterráneo como segundo medio, inmediatamente después de viajar en el ferrocarril, perderán la histórica bonificación del cincuenta por ciento en el valor de su tarifa.
De esta manera, los usuarios abonarán la tarifa completa tanto en el tren como en la red de subterráneos, incluso si la combinación se efectúa dentro de la franja de las dos horas posteriores a la primera validación.
Sin embargo, las autoridades confirmaron cómo funcionará el sistema de beneficios a partir de ahora dependiendo del orden de los viajes:
De tren a subte: Se pagará el boleto completo en el subterráneo, perdiendo el descuento del 50%.
De subte a tren o colectivo: En sentido inverso, el beneficio sí se mantiene intacto. Si el viaje inicial comienza bajo tierra se pagará el boleto pleno, pero en el tren o los colectivos subsiguientes se aplicará el descuento habitual.
Esta fuerte quita de la rebaja comenzó a regir a partir del 1° de agosto, coincidiendo de forma exacta con la entrada en vigencia del último incremento tarifario que elevó el valor del pasaje a $1684. Según lo estipulado oficialmente, estos montos continuarán subiendo mensualmente guiados por una fórmula atada al Índice de Precios al Consumidor (IPC) sumando un 2% adicional.
La reciente eliminación agrava el peso de los incrementos en el transporte para los trabajadores y se suma a otra dura medida aplicada meses atrás: la supresión del descuento para los colectivos de jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires al ser utilizados como segunda opción de movilidad.
