El nuevo informe de la Universidad Austral sobre los resultados de Aprender muestra que en Lengua mejoraron los aprendizajes y se redujo la brecha entre estudiantes vulnerables y no vulnerables. En Matemática, en cambio, pese a la mejora respecto de 2023, los resultados siguen por debajo de los registrados hace nueve años. En un contexto marcado por la reciente difusión de las pruebas PISA 2025, el estudio también pone en valor el rol del acompañamiento docente como un factor clave para favorecer los aprendizajes. En Chaco, Tucumán y San Juan, solo el 34% de los estudiantes más vulnerables alcanza los aprendizajes mínimos en Matemática al finalizar la primaria.
La desigualdad de aprendizajes evolucionó de manera diferente según el área curricular. Esa es una de las principales conclusiones del cuarto Informe del Indicador de Desigualdad de Aprendizajes, elaborado por la Escuela de Educación de la Universidad Austral a partir de los resultados del Operativo Aprender para 6° grado de primaria entre 2016 y 2025.
El análisis de estos resultados adquiere especial relevancia a la luz de las pruebas PISA 2025, cuyos resultados fueron dados a conocer el 8 de septiembre, que vuelven a poner el foco en los factores que pueden favorecer los aprendizajes. En este sentido, Cecilia Adrogué, autora del cuarto Informe del Indicador de Desigualdad de Aprendizajes, Dra. en Economía, profesora titular de la Escuela de Educación de la Universidad Austral e investigadora adjunta del CONICET, destaca el rol del acompañamiento docente como uno de los aspectos en los que los estudiantes argentinos muestran una valoración positiva respecto de los países de la OECD.
“Según muestran las pruebas PISA 2025, a pesar de que todavía nuestra región presenta grandes desafíos para que los estudiantes alcancen los aprendizajes mínimos, hay un aspecto muy relevante en el que se destaca positivamente respecto de los países de la OECD. Este es precisamente que nuestros estudiantes sienten un mayor apoyo por parte de sus maestros y profesores. Este apoyo es un gran predictor de aprendizajes; con lo cual, hoy más que nunca tenemos que agradecer a nuestros maestros, valorar su tarea y colaborar con ellos.”
Lengua alcanza los mejores resultados de la serie
En Lengua, 2025 marcó el mejor resultado de toda la serie. Entre los estudiantes del 20% más vulnerable, la proporción que alcanzó los aprendizajes mínimos pasó del 55% en 2016 al 67% en 2025. Entre los estudiantes del 20% menos vulnerable, pasó del 84% al 89%.
Al mismo tiempo, el Indicador de Desigualdad de Aprendizajes bajó de 1,5 en 2016 a 1,3 en 2025, su valor más bajo de la última década. Esto significa que, por cada estudiante del grupo más vulnerable que alcanza los aprendizajes mínimos, lo hacen 1,3 estudiantes del grupo menos vulnerable.
“En Lengua observamos una evolución favorable: mejoraron los aprendizajes y, al mismo tiempo, se redujo la desigualdad entre los estudiantes más y menos vulnerables. En 2025, el indicador alcanza su menor nivel de la última década”, señala Adrogué.
Matemática: mejora frente a 2023, pero sigue por debajo de 2016
La situación es diferente en Matemática. Si bien los resultados de 2025 muestran una mejora respecto de 2023, todavía no alcanzan los niveles registrados en 2016.
Entre los estudiantes más vulnerables, quienes alcanzan los aprendizajes mínimos pasaron del 48% en 2016 al 43% en 2025. Entre los menos vulnerables, la proporción pasó del 79% al 73%.
La desigualdad también muestra una evolución diferente a la de Lengua: el indicador pasó de 1,6 en 2016 a 1,7 en 2025, aunque mejoró respecto de 2023, cuando había alcanzado 1,8. El máximo de desigualdad de toda la serie se registró en 2021, con 2,1.
“En Matemática hay una mejora respecto de la última medición, pero todavía no se recuperaron los niveles de aprendizaje de 2016. La caída de los resultados en ambos grupos sociales muestra que el desafío no es solamente de equidad, sino también de calidad educativa para el conjunto del sistema”, explica Adrogué.
El informe señala además que, en ambas áreas, el mayor nivel de desigualdad se registró en 2021, un período fuertemente asociado a la interrupción de la presencialidad escolar durante la pandemia.
Chaco, Tucumán y San Juan: solo 1 de cada 3 estudiantes vulnerables llega al mínimo
La dimensión territorial permite observar diferencias todavía más marcadas. En Chaco, Tucumán y San Juan, solo el 34% de los estudiantes más vulnerables alcanza los aprendizajes mínimos en Matemática. En Catamarca, la proporción es del 35%, y en La Rioja, del 36%.
Entre los estudiantes menos vulnerables, los resultados más bajos se registran en Chaco (53%), Misiones (56%) y La Rioja (58%).
El informe destaca que Matemática presenta mayores desafíos que Lengua en todas las jurisdicciones sin excepción.
Las diferencias también aparecen al observar específicamente la desigualdad entre grupos. Santa Fe presenta el mayor valor del indicador de Matemática, con 2: por cada estudiante vulnerable que alcanza los conocimientos mínimos, lo hacen aproximadamente dos estudiantes no vulnerables. Le siguen San Juan, con 1,9, y Tucumán, Río Negro y Mendoza, con 1,8.
En el extremo opuesto, CABA y Córdoba se destacan por sus altos niveles de aprendizaje y por presentar una baja brecha entre los estudiantes más y menos vulnerables, tanto en Lengua como en Matemática. En Matemática, CABA alcanza el 87% entre los estudiantes menos vulnerables y el 59% entre los más vulnerables, mientras que Córdoba registra 79% y 52%, respectivamente.
Una brecha que alcanzó su máximo en 2021
El análisis de los cinco operativos Aprender permite observar que en ambas áreas el mayor nivel de desigualdad se registró en 2021, en un contexto marcado por la interrupción de la presencialidad escolar durante la pandemia.
En el caso de Matemática, la caída de los aprendizajes en ambos grupos socioeconómicos lleva a la autora a señalar que el problema excede la cuestión de la equidad y plantea también un desafío de calidad educativa para el conjunto del sistema. El informe plantea, por eso, la necesidad de priorizar la mejora de los aprendizajes matemáticos y contemplar estrategias específicas para estudiantes de contextos más vulnerables.
La participación en los operativos también mejoró a lo largo de la serie: en 2025 participaron el 94% de las escuelas y el 84% de los estudiantes, siendo esta última la tasa más alta registrada desde 2016. Según el informe, esta mejora fortalece la confiabilidad de las comparaciones recientes.
El Indicador de Desigualdad de Aprendizajes fue diseñado por Cecilia Adrogué y Eugenia Orlicki, profesoras de la Escuela de Educación de la Universidad Austral. El cuarto informe utiliza esta herramienta para analizar la diferencia en la proporción de estudiantes que alcanzan los aprendizajes mínimos entre los grupos más y menos vulnerables.
Para el análisis se compara el 20% de estudiantes con menor nivel socioeconómico (quintil I) con el 20% de mayor nivel socioeconómico (quintil V). En el análisis subnacional, los quintiles fueron calculados al interior de cada provincia.
