10/04/2026

Colapsa famosa cadena de panaderías top: entró en concurso, acumula cheques rechazados y cierra locales

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Colapsa famosa cadena de panaderías top: entró en concurso, acumula cheques rechazados y cierra locales

El presidente Javier Milei y su ministro de Economía Luis Caputo celebraron días atrás un supuesto «récord de consumo» que parece existir únicamente en el relato libertario. En el día a día sin embargo, los trabajadores restringen compras ante la caída del poder adquisitivo del salario y sus serias dificultades para llegar a fin de mes y los comerciantes hacen peripecias para no tener que bajar sus persianas.

En este camino Pan Danés, una reconocida cadena de panaderías que llegó a poseer 25 locales en distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, anunció que entró en concurso preventivo de acreedores tras un derrumbe de sus ventas superior al 50%.

La empresa, que montó una planta industrial de 1.700 m2 acumula cheques rechazados por unos 55 millones de pesos en el marco de su fuerte deterioro financiero y avanzó en el cierre de varios locales y el despido de decenas de los 150 trabajadores que llegó a tener.

La presentación judicial, impulsada por la propia firma, apunta ahora a reordenar pasivos y evitar una paralización total del negocio.

Pan Danés nació en 2017 impulsada por la danesa Lise Lundme Funch, que comenzó elaborando pan de centeno de manera artesanal tras radicarse en el país. El proyecto dio sus primeros pasos desde una cocina alquilada en San Telmo, con producción a pequeña escala y distribución a puntos específicos como cafeterías y espacios gastronómicos.

Según consignó este viernes iProfesional, con la incorporación como socio de Klaus Riskaer Pedersen, el negocio se profesionalizó y ganó escala. La empresa pasó a consolidar un modelo de producción centralizada con distribución directa, combinando elaboración propia con una red de comercialización tanto en tiendas como en clientes gastronómicos.

Ese esquema le permitió posicionarse en dos frentes: por un lado, la venta minorista en locales propios, con una propuesta basada en panificados de masa madre, sin aditivos ni conservantes; y por otro, el abastecimiento a restaurantes, hoteles y cafeterías, un canal clave en su etapa de expansión.

Ese desarrollo, sin embargo, quedó rápidamente tensionado por el cambio en el contexto económico. A partir de la segunda mitad de 2023, la empresa comenzó a enfrentar una caída sostenida de la demanda, tanto en tiendas como en el canal gastronómico.

El impacto del contexto se refleja con claridad en los propios números de la empresa. «La incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos ocasionaron una caída abrupta y persistente del consumo, que supera el cincuenta por ciento (50%) del volumen histórico de la empresa», señala en su presentación judicial.

Ese retroceso afectó directamente un modelo que depende de la rotación diaria de productos frescos. La menor circulación en locales, sumada a la retracción del consumo en gastronomía, redujo el volumen de ventas y obligó a ajustar la operación.

Derrumbe del consumo
El consumo de pan cayó hasta 55% en los últimos dos años, mientras que productos como facturas y pastelería registraron desplomes de entre 80% y 85%, con miles de locales cerrados en todo el país.

Frente a ese escenario, la empresa intentó sostenerse con distintas medidas. «Se implementaron múltiples medidas correctivas: optimización de costos, renegociación de alquileres, cambios de proveedores, ampliación del surtido de productos, acuerdos impositivos y reorganización operativa», detalla. Sin embargo, el ajuste incluyó el cierre de sucursales.

En este marco, el deterioro del negocio derivó en una crisis financiera que terminó de precipitar la presentación en concurso. La empresa reconoce que desde principios de 2025 comenzó a evidenciar un decaimiento de su liquidez y solvencia, en un contexto donde el financiamiento se volvió cada vez más limitado.

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