El director nacional del Centro Nacional de Contraterrorismo de los Estados Unidos, Joe Kent, presentó este martes su renuncia indeclinable al cargo citando motivos de conciencia relacionados a la guerra contra Irán que inició el 28 de febrero pasado el presidente Donald Trump junto al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
Después de tres semanas de bombardeos constantes, intercambio de misiles (de Estados Unidos a Irán y de Teherán a otros países del Golfo Pérsico) y bloqueo en el estrecho de Ormuz, Joe Kent dijo «suficiente» y presentó su renuncia con una carta que luego publicó en X.
«Tras mucha reflexión, he decidido dimitir de mi cargo como Director del Centro Nacional Antiterrorista, con efecto a partir de hoy. No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán», escribió el ahora exfuncionario clave de Donald Trump.
Uno creería que la opinión del director nacional del Centro Nacional de Contraterrorismo importa a la hora de decidir acciones bélicas contra un país acusado de terrorismo, de tener armamento nuclear y de ser una amenaza para los Estados Unidos, pero Donald Trump no se mostró en sintonía con Kent.
«Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense», señaló Kent, que de todos modos agradeció a Donald Trump y a la directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, en su salida.
La carta de Kent está dirigida a Donald Trump. Con lenguaje sencillo, directo y humanizante, el ahora exfuncionario agregó datos como que apoyó «los valores y la política exterior» del mandatario en sus campañas de 2016, 2020 y 2024.
«Hasta junio de 2025, (Trump) entendía que las guerras en Medio Oriente eran una trampa que le robaba a América las preciosas vidas de nuestros patriotas, y que agotaba la riqueza y prosperidad de nuestra nación», convino Kent citando como ejemplo la operación en la que Estados Unidos mató al líder iraní Qasem Soleimani o la lucha contra el terrorismo global del Estado Islámico.
Antes de irse, Kent marcó un punto de inflexión que se dio al comienzo del segundo mandato de Donald Trump cuando, según él, «funcionarios israelíes de alto nivel y miembros influyentes de los medios estadounidenses lanzaron una campaña de desinformación» que tuvo como efecto debilitar la plataforma del mandatario con su «America First» («América Primero»), y «sembraron sentimientos bélicos para incitar una guerra en Irán».
«Esta cámara de eco fue utilizada para hacerle creer bajo engaño que Irán representaba un peligro inminente para (los Estados Unidos de) América, y que debía atacar ahora, había un camino despejado hacia una victoria rápida. Eso era mentira y es la misma táctica que los israelíes utilizaron para llevarnos a la desastrosa guerra en Irak que le costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres», sentenció.
«No podemos cometer este error otra vez», agregó Kent al explicar que es veterano de guerra con 11 misiones en su haber y que perdió a su esposa, Shannon, que murió cuando servía en las fuerzas estadounidenses «en una guerra fabricada por Israel».
Por ese motivo declaró: «No puedo apoyar el envío de la próxima generación a pelear y morir en una guerra que no le reporta ningún beneficio al pueblo americano ni justifica el costo en vidas americanas».
«Rezo por que reflexione sobre lo que estamos haciendo en Irán, y por quién lo estamos haciendo», cerró Kent, con la esperanza de que el presidente Donald Trump descubra que puede «revertir el curso y hacer un nuevo camino» para los Estados Unidos.
«O puede permitir que caigamos aún más en declive y caos», sentenció. Minutouno
