20/05/2026

El histórico avance de científicos de la UBA que busca cambiar para siempre el tratamiento de la tuberculosis

Ciencia, Tecnología & Sociedad

El histórico avance de científicos de la UBA que busca cambiar para siempre el tratamiento de la tuberculosis

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrolla de una innovadora estrategia que busca acortar los tiempos de tratamiento contra la tuberculosis. Se trata de una novedosa terapia que apunta a mejorar la respuesta del sistema inmunológico frente a la bacteria, sin necesidad de sumar más antibióticos.

En Argentina, los casos de tuberculosis aumentaron un 80% en los últimos 5 años, con 16 mil nuevos contagios y mil muertes al año. Si bien suele pensarse que se trata de una enfermedad extinta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi 11 millones de personas la padecen y más de un millón fallecen a nivel global.

El principal desafío no es la falta de cura, sino la complejidad de su tratamiento. Para los casos más leves, se requieren al menos seis meses de una combinación de cuatro antibióticos, lo que dificulta que los pacientes completen el procedimiento, al tiempo que fomenta la aparición de cepas multirresistentes.

En vías de un avance, un equipo de investigación de la Facultad de Medicina de la UBA busca una manera de mejorar los tiempos del tratamiento buscando que se potencien las propias defensas del organismo y sin la necesidad de sumar otro antibiótico.

“En nuestro proyecto estamos trabajando en una terapia innovadora, que apunta a mejorar un aspecto del metabolismo, para de ese modo ayudar a los antibióticos y acortar el tratamiento”, explica Luciana Balboa, doctora en Química de la UBA e investigadora en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Actualmente, el proyecto se encuentra en fase preclínica, pero con resultados prometedores.

Cómo simplificar el tratamiento de la tuberculosis

Lo que quizás resulte más sorprendente es la escala del contagio silencioso. «Hay un cuarto de la población mundial que está o ha sido infectado con Mycobacterium tuberculosis y la mayoría no lo sabe», señala la investigadora.

El 90% de las personas que se infectan logran controlar la bacteria sin desarrollar la tuberculosis. El 10% restante se enferma, por lo general, por tener su sistema inmunológico comprometido, ya sea por mala alimentación u otras enfermedades preexistentes.

La bacteria no es fácil de combatir. En su afán por persistir, se aprovecha de los mecanismos defensivos del organismo para mantenerse activa. Esa cronicidad de la infección explica por qué el tratamiento estándar requiere al menos seis meses de medicación combinada con cuatro drogas.

El tratamiento existe y es gratuito en Argentina, pero muchos lo abandonan. Cuando los pacientes dejan de tomar los antibióticos antes de tiempo, la bacteria desarrolla resistencias.

Los casos de tuberculosis multirresistente y extremadamente resistente requieren tratamientos aún más prolongados, con drogas de segunda línea que tienen más efectos adversos. Un círculo difícil de romper.

Además de la búsqueda de nuevas terapias, el equipo de la UBA trabaja en colaboración internacional para identificar biomarcadores que permitan predecir la eficacia de nuevas vacunas. Un paso fundamental para frenar una enfermedad que afecta, de forma latente o activa, a millones de personas en todo el mundo.

¿Qué es la tuberculosis?
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis (también conocida como el Bacilo de Koch). Pese a que es una enfermedad “antigua”, sigue siendo una de las infecciones más letales del mundo si no se trata a tiempo.

Afecta principalmente a los pulmones, pero la bacteria es capaz de viajar a través de la sangre e infectar casi cualquier parte del cuerpo, como los riñones, la columna vertebral o el cerebro.

Tuberculosis: cómo se contagia
Se transmite de persona a persona a través del aire. Cuando alguien con tuberculosis pulmonar activa tose, estornuda, habla o escupe, expulsa al aire pequeñísimas gotas que contienen las bacterias. Si otra persona respira esas gotas, puede infectarse. Minutouno

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