El consumo masivo no encuentra su piso en Argentina. Los recientes datos de marzo revelaron que las ventas se desplomaron fuertemente en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta dura caída refleja el severo impacto del actual modelo económico directamente sobre los bolsillos de las familias.
La consultora Scentia, liderada por Osvaldo Del Río, publicó las preocupantes cifras del tercer mes del año. Al comparar la evolución interanual (marzo de 2026 contra marzo de 2025, ya en pleno período de la gestión actual y sin la influencia de antiguos planes de expansión de gasto), el escenario es verdaderamente alarmante. Las ventas en supermercados cayeron un -7%, mientras que en los almacenes (canal que concentra el 70% de las compras cotidianas de los argentinos) la baja fue del -5,1%. Por su parte, los comercios mayoristas sufrieron el mayor impacto con un desplome del -8,8%.

Sin embargo, existe una trampa estadística que debe ser explicada al mirar la variación mensual, es decir, al comparar marzo contra febrero. Scentia mide los volúmenes físicos de venta (litros, kilos y unidades) y no desestacionaliza sus datos para los reportes generales. Al tener marzo tres días calendario más que febrero, se genera una suba ficticia impulsada únicamente por contar con más tiempo de facturación. De hecho, cada día adicional le aporta casi 3 puntos porcentuales de crecimiento al indicador.
Al realizar este ejercicio de corrección para limpiar el efecto estacional, a la suba bruta del 10,2% informada para supermercados hay que restarle alrededor de 9 puntos, dejando un modesto crecimiento real de apenas 1,2%. En el caso de los almacenes de cercanía, el alza nominal del 8,8% se traduce en un estancamiento absoluto (0% de suba vs febrero), y en los mayoristas el alza se recorta a un aproximado 4,8%. Pese a este oscuro y recesivo panorama, desde la consultora estiman que el cambio de tendencia de ventas podría llegar recién entre abril y mayo, siempre y cuando la inflación continúe cediendo. Minutouno
