En el marco del “Foro de Presidentes sobre Política y Democracia | Liderazgo y Centralidad Política en Tiempos de Polarización”, organizado por la Universidad Austral y el Círculo de Montevideo, el periodista Carlos Pagni entrevistó al expresidente del Gobierno de España Felipe González, bajo el título “El futuro de Europa ante una política de extremos: ¿hay salida?”.
La participación de González formó parte de una jornada dedicada al debate sobre liderazgo político, democracia, polarización y construcción de consensos en América Latina y Europa.
Principales textuales de Felipe González:
“Hace años me golpea la crisis de gobernanza de la democracia representativa y cómo se han ido deteriorando esos fundamentos, procesos que se han ido acelerando. Eso se convierte hoy en la geopolítica del caos, el reparto del mundo entre grandes potencias que se disputan entre sí zonas de influencia, y que tratan de acabar con el proceso de globalización y la interdependencia, y no lo consiguen; pero que se reencuentran en situaciones dramáticas en Oriente próximo y medio, que lo estamos viviendo en Líbano, en Venezuela, caribe, sin que la gente sea capaz de explorar problemas que nos afectan”.
“Hablar de centralidad no es lo mismo que hablar del centro. Centralidad es el espacio de convivencia en el que todos los demócratas que piensan en el bien común cabemos, es un espacio de convivencia. La polarización trata de achicar ese espacio, polarizando hacia extremos y eso hace ingobernable a los países, y al mundo que nos ha tocado vivir, a una velocidad que no podemos prevenir ni controlar”.
“Cuando hablo de la centralidad, hablo de un espacio de convivencia. Para mí la convivencia, con reglas naturalmente y con respeto al otro, es fundamental para hablar de gobernanza, quien trate de ganar guerras culturales que excluyen al otro, no está gobernando para un país, está gobernando para eliminar la parte del país que no quiere, pero que sigue siendo su propio país. Esto es lo que me preocupa, y me preocupa porque se está agudizando rápidamente, me preocupa por la vieja Europa, sin duda, con desafíos propios, con sus propios retos, que trata de abrirse con dificultades hacia América Latina”.
“La propia Europa, que tiene un papel declinante en la geopolítica mundial, pero no es declinante desde el punto de vista de la diplomacia del cheque, está ahí dispuesta a contribuir, a reparar lo que otros destruyen, pero no a tener la capacidad para influir en la gobernanza de lo que se reconstruye. Por tanto, está en una crisis seria, en una decadencia seria”.
“Hay una crisis de la centralidad con una polarización inducida desde elites, que fractura a las sociedades para hacerlas cada vez menos gobernables”.
“Si el poder blando se reduce al poder de la chequera es un poder inexistente, hay evidencia de lo que pasa en Europa, nueva hegemonía pretendida por Trump que conduce a caótica a nivel mundial, alianzas, estamos viviendo geopolíticamente un caos brutal”
Yo he gobernado a la vez que Reagan. Después, durante dos periodos. Me van a permitir una libertad que no es demasiado fácil de explicar. Reagan sabía que no sabía. Que es el principio de la sabiduría. Y como sabía que no sabía, tenía ese principio de la sabiduría de buscar a los que sabían para hacer sus políticas. No es la situación de Trump. Trump no sabe que no sabe. Y hay un dicho refrán, aquí en La Mancha, que dice un tonto arruina a un pueblo. Trump sí sabe cómo hacer negocios para él y para su familia. Y los demás no saben que no saben.
“Ahora tenemos que soportar desde Europa que Trump menosprecie la alianza con Europa y que Europa se tenga que hacer cargo de sí misma. Pero el principal desafío de Europa es hacerse cargo de sí misma en materia de seguridad y defensa. Y ese desafío lo está empezando a hacer ahora. Que tiene que hacerse cargo de su seguridad y de su defensa. Porque no es que no pueda contar con Estados Unidos en la época Trump que va a pasar”.
“No va a haber nunca la relación noratlántica que existió, que yo traté de hacer noratlántica y suratlántica para incluir a América Latina en la zona que había que tener en cuenta. Pero en todo caso, no va a haber la misma conexión europea a Estados Unidos. Europa se tiene que hacer cargo de sí misma”.
“Europa va a reparar algunos daños. No le quepa duda de que reparará algunos de los daños que se produzcan cuando haya oportunidad. Mi duda es si reparará sin tener capacidad para influir en la gobernanza de lo que resulte de esa reparación. Y si no influye en la gobernanza de lo que resulta de esa reparación, no tendrá ninguna significación. Ningún país europeo por sí mismo, incluyendo Alemania o Francia, no representa nada en este rincón suroccidental de Eurasia que es Europa”.
Decir que no es propio de este debate o de esta reflexión debería ser más próxima sobre la polarización. “Hasta el momento, esa llamada geopolítica del caos a la vez que a nivel internacional tiene perdedores geopolíticamente claros y ganadores relativamente claros. Los perdedores, a mi juicio, entre los perdedores fundamentales están Estados Unidos”.
“mi relación con América Latina me guste o no es identitaria o sea, me siento más identificado con América Latina y más próximo que cuando estoy visitando cualquiera de los países europeos que he ayudado a construir desde el punto de vista de la política comunitaria. Pero no crean que pierdo la esperanza Europa va a tener que hacerse cargo de sí misma y contará con líderes como el de Canadá, que es uno de los tipos más sensatos y con mejor visión del mundo porque saben que las potencias de tipo medio y en Europa todos son potencias que pueden ser el freno a esta polarización global que se produce entre las grandes potencias que se quieren repartir al mundo en sus zonas de influencia”.
“Si uno ve el viaje de Trump a China sólo puede comprenderlo en su infinita estupidez cuando contempla a la semana siguiente los viajes de Putin a China y le hacen exactamente el mismo recibimiento a Trump que presume al salir de allí de que es el mejor amigo de Xi Jinping. ¿Tengo esperanza de que Europa vaya a reaccionar? Créanme que sí ¿Hay voluntad política de hacerlo si se supera esta tentación de los llamados campeones nacionales? Sí ¿Hay posibilidad de acercamiento de Europa a América Latina? No hay posibilidad, aparte de los acuerdos que hay vigentes, es una necesidad recíproca de América Latina y de Europa Europa y de Iberoamérica. Es la única manera de disminuir con esa relación suratlántica la dependencia de la nueva doctrina Monroe o Trump”.
