La crecida repentina del río Bhotekoshi arrasó viviendas, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas en una región fronteriza con el Tíbet; investigan si una avalancha de hielo desencadenó el desastre.
Una violenta inundación golpeó este miércoles una región montañosa de Nepal en la frontera con el Tíbet y dejó al menos 95 muertos y 384 turistas desaparecidos, entre ellos 341 extranjeros, mientras los equipos de emergencia buscaban acceder a pueblos arrasados por el agua, el barro y los escombros.
La crecida repentina del río Bhotekoshi devastó sectores del distrito de Rasuwa, en el norte del país, destruyó viviendas, rutas, puentes y proyectos hidroeléctricos y obligó a las autoridades a emitir alertas para las comunidades ubicadas aguas abajo. Las imágenes difundidas por la policía mostraban una enorme corriente marrón llevándose construcciones enteras y vehículos, y dejando otras casas semienterradas en el barro.
La Oficina de Turismo de Nepal informó que un registro preliminar elaborado con datos aportados por agencias de viajes permitió identificar a 384 viajeros con los que hasta ahora no se logró establecer contacto: 341 extranjeros y 43 nepaleses. Entre ellos hay ciudadanos de India, Estados Unidos, Gran Bretaña, Malasia, Australia, Países Bajos y Sudáfrica, aunque todavía no se confirmó la nacionalidad de todos los desaparecidos.
El embajador argentino en la India y concurrente en Nepal, Mariano Caucino, expresó su solidaridad con el pueblo nepalés y con las familias de las víctimas de la tragedia. El diplomático señaló además que, hasta el momento, no se registran argentinos entre los afectados, y aseguró que la Embajada argentina continúa monitoreando la situación y el estado de los connacionales en el país.
La cifra, advirtieron las autoridades, no significa necesariamente que todas esas personas hayan sido arrastradas por la corriente: muchas podrían encontrarse aisladas e incomunicadas debido a la caída de las redes telefónicas y al corte de rutas y puentes. Los equipos de rescate trabajaban contrarreloj para determinar dónde se encontraban.
La zona golpeada es además uno de los principales corredores turísticos del Himalaya. La inundación alcanzó Syabrubesi, punto de partida de la popular ruta de trekking por el valle de Langtang, y otros sectores utilizados por peregrinos que se dirigen hacia Kailash Mansarovar, uno de los sitios más sagrados para el hinduismo y otras religiones de la región.
El gobierno movilizó 14 helicópteros, militares, policías, equipos médicos y miembros de la Cruz Roja, aunque las condiciones meteorológicas y la fuerza del agua dificultaban el acceso a algunos de los lugares más castigados. Nepal también pidió ayuda a sus dos grandes vecinos.
“Hemos pedido tanto a India como a China que nos ayuden en las labores de rescate”, señaló Sasmit Pokharel, vocero del gobierno nepalés.
El río Bhotekoshi se desbordó alrededor de las 9 y la corriente avanzó rápidamente sobre aldeas y obras de infraestructura. Las autoridades recomendaron a los habitantes de distintas zonas que se alejaran de las riberas de los ríos Bhotekoshi, Trishuli y Narayani ante el riesgo de nuevas crecidas.
El desastre también golpeó el otro lado de la frontera. En el Tíbet, los medios estatales chinos informaron de “numerosas víctimas” y desaparecidos después de que un torrente de barro alcanzara Gyirong, uno de los principales pasos terrestres entre China y Nepal.
El presidente chino, Xi Jinping, ordenó movilizar todos los recursos disponibles y aseguró que la prioridad era localizar a las personas desaparecidas, atender a los heridos y reducir al mínimo el número de víctimas. China desplegó además cientos de rescatistas en la zona, donde carreteras y comunicaciones quedaron interrumpidas.
El origen
Aunque las autoridades todavía investigaban el origen exacto de la tragedia, los primeros análisis apuntaban a una enorme avalancha de hielo y rocas desprendida de un glaciar, que habría bloqueado temporalmente uno de los cursos de agua hasta provocar una liberación súbita y masiva.
Especialistas del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (Icimod) indicaron que el fenómeno habría ocurrido en el río Lhende Khola, un afluente del Bhotekoshi.
“El Lhende Khola se ha desbordado dos veces en 14 meses. Esta vez, el detonante fue una avalancha de hielo y roca procedente de un glaciar que bloqueó el río y liberó una súbita crecida aguas abajo”, explicó Saswata Sanyal, especialista en reducción del riesgo de desastres del centro.
Algunas autoridades también investigaban si un sismo de magnitud 4,4 registrado en la región pudo haber contribuido a desencadenar el desprendimiento.
El distrito de Rasuwa ya había sufrido una catástrofe similar en agosto de 2025, cuando el desborde de un lago glaciar en el vecino Tíbet provocó una inundación que dejó nueve muertos y destruyó, entre otras obras, un puente fundamental para la conexión entre Nepal y China.
La reiteración de esos episodios volvió a encender las alarmas entre los expertos por la vulnerabilidad del Himalaya ante el aumento de las temperaturas.
La región del Hindu Kush-Himalaya, que se extiende por Nepal y otros países de Asia, se está calentando rápidamente y sus glaciares pierden hielo a un ritmo creciente. Investigaciones del Icimod estiman que la velocidad de esa pérdida se duplicó desde comienzos de siglo, mientras aumentan los riesgos de avalanchas, desbordes de lagos glaciales, inundaciones repentinas y deslizamientos.
“En un Himalaya que se calienta, la alerta temprana es la primera línea de adaptación”, señaló Sanyal.
Mientras continuaban las búsquedas, las autoridades advertían que todavía era imposible determinar la magnitud final de la tragedia. Además de los cientos de viajeros sin localizar, había miembros de las fuerzas de seguridad con los que tampoco se había logrado establecer contacto y amplias zonas permanecían incomunicadas.
El impacto económico también era considerable: las inundaciones dañaron varias centrales y proyectos energéticos y dejaron fuera de servicio cientos de megavatios de capacidad hidroeléctrica, una fuente fundamental para el suministro eléctrico de Nepal.
Con los ríos todavía crecidos y el terreno inestable, las autoridades de Nepal y China mantenían desplegados sus operativos ante el temor de nuevos desprendimientos y otra posible oleada de inundaciones en una de las regiones más abruptas y vulnerables del Himalaya.
Agencias AFP, AP y Reuters
