El Comando Sur de Estados Unidos lanzó un nuevo ataque cinético contra una embarcación acusada de transportar estupefacientes en el Pacífico oriental, operación que dejó un saldo de dos personas fallecidas y ninguna baja en las filas norteamericanas.
A través de un video difundido en redes sociales, las fuerzas militares mostraron el momento exacto en que la embarcación estalló en llamas tras una explosión provocada. Con este último episodio, la agresiva campaña de la administración Trump, destinada a hundir naves sospechosas en rutas de contrabando conocidas, alcanzó la cifra de al menos 183 muertos desde su inicio en septiembre pasado, extendiéndose también a zonas del mar Caribe.
Hasta el momento, el ejército estadounidense no aportó pruebas fehacientes que demuestren que las naves atacadas transportaran efectivamente cargamentos de droga. Esta estrategia de fuerza letal se consolida en un contexto de presencia militar estadounidense récord en la región, la mayor en generaciones, que tuvo su punto de inflexión en enero con la captura de Nicolás Maduro.
El exmandatario venezolano, trasladado a Nueva York bajo cargos de narcotráfico, se declaró inocente, mientras Washington continúa intensificando la presión sobre lo que denomina «organizaciones narcoterroristas» en el hemisferio occidental.
El presidente Donald Trump defendió públicamente estas acciones, sosteniendo que Estados Unidos se encuentra en un «conflicto armado» abierto contra los cárteles de América Latina. Según la Casa Blanca, esta escalada es una medida necesaria para frenar el flujo de narcóticos hacia territorio estadounidense y combatir las muertes por sobredosis.
Sin embargo, la falta de transparencia en los operativos y la ejecución de ataques sin procesos judiciales previos despertaron fuertes críticas entre expertos legales y organizaciones internacionales, quienes cuestionan la legalidad de estos hundimientos en aguas internacionales y territoriales.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, a pesar de las advertencias de la comunidad internacional y de diversos gobiernos latinoamericanos, el Pentágono -bajo la dirección del secretario de Defensa, Pete Hegseth- ratificó que continuará con la eliminación de estas amenazas.
«Los rastrearemos, los conectaremos con redes, los cazaremos y los eliminaremos», declaró recientemente la cúpula militar, reafirmando una política de «fricción sistémica total» contra los grupos criminales. Mientras tanto, el saldo de víctimas sigue en aumento, marcando una etapa de beligerancia sin precedentes en la política de seguridad de Estados Unidos hacia el Sur Global. N.A.
